Un estudio coordinado por el catedrático de Farmacología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, Jorge Manzanares, demuestra que el maltrato en la infancia, sea cual sea su forma, produce cambios funcionales en el cerebro que aumentan la vulnerabilidad a la hora de consumir alcohol cuando se llega a la adolescencia.
Los resultados determinan que el cerebro de algunos jóvenes maltratados percibe el consumo de sustancias de forma positiva y no son capaces de percibir los riesgos que conlleva esta conducta adictiva. Jorge Manzanares ha comprobado mediante el estudio animal que “a mayor estrés en la infancia, mayor es el afecto hacia el alcohol durante la adolescencia". El investigador atribuye esta predisposición de los adolescentes para consumir alcohol a factores como el estrés y la alteración en la neuroplasticidad cerebral. El profesor Manzanares ha explicado que “a causa de este estrés, el nivel para experimentar placer está muy reducido y los individuos sometidos a estrés necesitan estímulos externos a los propios naturales. Estas vías nerviosas del placer se estimulan por factores naturales como la música, el chocolate o el sexo y puede que estos no sean suficientes para los individuos con los genes alterados y por eso tengan que recurrir a estímulos adicionales como el uso de sustancias". ... leer más